lunes, octubre 19, 2009

Brainstorming

Ebria bajo los efectos del jazz de Coltrane, espero a que llegue mi visita bebiéndome una cerveza bien fría, fumando tabaco de líar y ojeando alguna vieja partitura olvidada por los cajones de mi desordenada habitación llena de connotaciones musicales. Me viene a la mente aquella época de clarinetista que tantas emociones me aportaba. El amor-odio no es sano en ninguna de sus posibilidades y la falta de libertad me frustraba hasta el punto de perder el control sobre mis dedos. Es mejor así, supongo.

Miro a través del cristal de la vieja ventana de madera de mi habitación en esta tarde de otoño. La gente lleva abrigo y bufanda ya. Hace frío y mucho viento y mi visita estará al caer. Seguro que llega malhumorado y más me vale darle buenas noticias. Querrá, al menos, ver alguna mejoría. Le diré que he conocido a alguien interesante y que estoy muy feliz. Aunque conociendo mi criterio dudo que me crea. No me lo creo ni yo. Lo va a notar.

En realidad no necesito a nadie, no sé por qué la gente se empeña en que debo encontrar mi felicidad junto a otra persona. Supongo que es lo “normal”, lo que todos esperan en sus vidas; vaya decepción. Quiero decir: como algo esporádico no está mal, pero no sé si volvería a dedicar más tiempo del necesario a alguien. Yo sólo juraría amor eterno a la música. La gente me parece demasiado inestable y reprimida. Y aquí volvemos al maldito amor-odio: las relaciones personales a veces me apasionan y la mayoría de las veces me dejan exhausta, no porque no entienda a las personas, si no porque hay que pasar demasiado tiempo fingiendo para agradarles. Aunque es probable que me compense por esos pocos buenos momentos… Quizá si hubiera sido más prudente no habría eliminado muchos de los prejuicios que me hacían pasar por una persona más en la sociedad. Aunque quizá esa prudencia me habría privado de conocer a ese grupo selecto de personas que me ha hecho sentir cosas inimaginables. Está bien así.

De tanto discernir no me he dado cuenta de que se me ha acabado la birra. Necesito beber un poco más para digerir la llegada de mi visita. Mierda, llaman a la puerta, a ver si esta vez es la buena…

- ¿Qué hay?

- Aquí andaba, arreglando un poco mi habitación, ya sabes.

- Ya. ¿Alguna novedad?

- Dame tu abrigo y pasa, anda. Ahora hablaremos, que no me das tregua. ¿Una cerveza?

- Sabes que no bebo.

- Bien, yo me beberé la tuya. ¿Un té como siempre?

- Por favor.

Adivino ciertas carencias en él. Siempre bebe té y supongo que será para compensar su falta de estímulos. En realidad estoy segura de que no le gusta, lo deduzco por las caras que pone al sorberlo. Porque no lo bebe, lo sorbe… Qué irritante me resulta eso, también.

- Bueno, aquí tienes tu té.

- Gracias. Y ahora sí, ¿alguna novedad?

- Sí, bueno. He conocido a alguien. (Mierda, ya lo he soltado, a ver cómo salgo de ésta.)

- Vaya, me alegra saber eso, al fin una buena noticia, ya era hora. Y bueno, ¿es interesante? ¿te gusta?

- Es interesante y me gusta, aunque no creo que me convenga.

- No entiendo. ¿Por qué dices eso?

- Porque en el fondo creo que es como todos. Creo que no sabe si lo que tiene entre manos es un AK47 o una pistola de agua. Que no sabe distinguir entre un Ferrari y un Fiat cinquecento. ¿Entiendes?

- Entiendo. Pero entiende tú que las personas, a priori, tratan a todo el mundo por igual, evidentemente, antes de saber con qué tipo de persona están tratando. No le juzgues por ello. ¿Le has dado la oportunidad de ver cómo eres? ¿Ya le has dejado entrever que no eres como el resto?

- No, ciertamente no. Estoy desmoralizada y creo que eso requeriría un esfuerzo y un riesgo que no sé si estoy dispuesta a asumir.

- Tú misma me has dicho muchas veces que el riesgo es algo que te estimula.

- Sí, es cierto. Quizá esta vez sólo sea miedo.

- ¿Miedo a qué?

- Al rechazo quizá, a la incomprensión, a mostrarme débil.

- ¿Te sientes insegura?

- No, en absoluto.

- ¿Entonces?

- Me siento frágil. Susceptible. De todos modos, así estoy bien. Y no quería hablar de él.

- ¿Entonces por qué has sacado el tema? Yo creo que sí querías. Y que si lo has hecho, es porque en el fondo piensas que no es como todos.

- En realidad lo he sacado porque sabía que era lo que querías escuchar. De todos modos, ¿y qué si fuera así? Quiero decir, ¿y qué si pienso que no es como los demás? si estoy bien así, ¿por qué tengo que esforzarme en cambiar mi situación?

- Bueno, porque pienso que puede ser positivo para ti. Además, no te vendría mal conocer gente nueva, eso te puede aportar nuevos estímulos.

- Sí, es posible. (Estímulos dice, el del té.)

- ¿Vas a hacer algo?

- No, supongo que no. Tú bien sabes que las segundas partes nunca fueron buenas y que si la primera ha sido mala, la segunda inevitablemente, será peor.

- Estás más pesimista de lo normal.

- Sí, será porque se me está acabando la cerveza y veo la botella medio vacía. Ahora vuelvo.

¿Por qué he tenido que sacar el tema? Ya está otra vez con la misma historia. Que estoy bien así, ¡joder! A ver si con esta cerveza me relajo y nos ponemos de acuerdo de una puta vez.

- Bueno, aquí me tienes de nuevo.

- Deberías dejar de beber y de fumar, los vicios acabarán contigo.

- Debería hacer muchas cosas, sí. Pero tengo otras prioridades, como conseguir la paz en el mundo. Además, sabes que hay cosas que nunca cambian. Y los vicios son difíciles de eliminar. Sobre todo si no quieres hacerlo.

- Bueno, ya hablaremos de eso otro día. Volviendo al tema de antes, ¿crees que podrías dar una segunda oportunidad a esa persona que te quita el sueño?

- No me quita el sueño.

- Bueno, pero sin embargo sí que te ha afectado, de alguna manera.

- ¿Eso de ahí es un búho?

-

- Sí, puedo intentarlo.

- ¿Y qué vas a hacer?

- Pensar en ello, por ahora creo que es suficiente. (Voy a fumar, necesito calmar a la bestia)

- Bueno, pues he de reconocer que te veo mejor que otras veces.

- Eso significa que…

- Sí, eres libre.

- ¡Dios! No me lo puedo creer. (Dime algo nuevo, imbécil.) Debo decirte que me alegra saber que no tengo que volver a aguantar tus gilipolleces.

- Bien, el sentimiento es recíproco, aunque por diferentes motivos, supongo.

- Bueno, entonces vamos a bebernos un bourbon para celebrarlo.

- Te repito que sabes que no bebo.

- Ya y tú sabías desde el principio que tus esfuerzos por ayudarme eran en vano y que nada de lo que has hecho me ha servido de nada. Sabes que siempre he tenido mis principios y mis valores muy claros. Y la conciencia muy tranquila. Y que todo lo que te decía que haría, todas las soluciones que proponía para mis “problemas” eran para que me dejaras tranquila y te pensaras que me había convertido en una persona sensata.

- Sí, y tanto que lo sé. Al igual que tú sabes que me importan una mierda tus problemas y que siempre acabas haciendo lo que te da la gana. Saca ese bourbon y dejemos los dos de fingir.

Si sabía yo que al final acabaríamos llevándonos bien… Pensando que tenemos que vivir juntos toda la puta vida es imposible verlo de otra manera. Un día él beberá bourbon y al siguiente yo “pensaré en ello”. Ése es el equilibrio que me mantiene cuerda. En fin, voy a seguir con mis partituras, mi tabaco y mi cerveza. Y con una dosis de Ray Charles. Hoy es un buen día.

Vanessa Sales Campos

21:30 lunes, 19 de octubre de 2009

sábado, agosto 01, 2009

Claro de luna



“Estaba hundido en la miseria, en un punto inconcebible para muchos. Yo ni siquiera sabía que se podía estar tan perdido. Pero se podía, ya lo creo que se podía.

Por las noches se escuchaba el sonido de sus dientes rechinando sin cesar, era algo irritante y agudo. Podías imaginarlo acurrucado a oscuras en una esquina de su habitación. Cuando el exterior le regalaba su claridad tenue podías verle mirando a través del cristal del pequeño balcón. Tenía la mirada perdida, sudaba y estaba rojo. A veces parecía que le fueran a explotar todas las venas de un momento a otro. Era una visión lamentable.

Siempre era de noche en casa. Yo jamás recuerdo haber visto luz en su rostro. En ocasiones, desde abajo, desde el salón, mientras toco mi piano de cola con gran dulzura, llora gritando sin cesar. Son gritos desgarradores. Su voz irrita a mis oídos sensibles.

Me enfado cuando sus gritos estropean mi canción. Nada debe estropear mi canción. Es pura. Me enfado sobre todo cuando grita mientras estoy sumido en la belleza de sus frases, de sus acordes y cuando cada una de sus notas acaricia mi alma… Ahí, ahí es cuando me irrita y me llena de ira. No soporta mi placer, mi relajación, mi tranquilidad. Mi sensibilidad. Le odio. Le odio como debería estar prohibido odiar a alguien.

Vivimos solos en una casa para muchos inmensa. Aunque a mi me parece pequeña y sencilla. Me parece siempre clara y en armonía. Hasta que le oigo. Yo siempre he sido demasiado correcto en todo, siempre lo he hecho todo perfectamente, jamás he cometido un error. Jamás. Pero los dos tenemos una presencia demasiado fuerte y sólida como para estar juntos. Yo no aguanto su histeria, su desesperación, sus anhelos y el no aguanta mi sensibilidad, mis lágrimas de pasión y de adoración, mi sobriedad.

Es un odio irracional. No puedo manchar mi alma pura con ese odio que tanto atormenta a mi canción, a mi luz, a mi integridad. Necesito permanecer tranquilo, relajado, en armonía con mi música y mi casa. Hace que toque el piano con los dedos temblando y no puedo tocar a mi canción con ira. No puedo. No puedo ensuciarla. No soy digno. Debe morir.”


Palabras de un esquizofrénico antes de aparecer desangrado junto a un piano que sostenía la partitura Claro de luna de Beethoven.

miércoles, febrero 25, 2009

X

Parecía vivir siempre en una especie de burbuja. Supongo que su realidad le resultaba tan difícil de asumir que prefería ignorarla.

Por su vida pasaron muchas personas, le encantaba aprender algo de cada una de ellas. Todas las personas dejaban huella en él, de un modo u otro.

Le gustaba pasar desapercibido entre la gente. Era correcto y educado cuando debía serlo, siempre le gustaba sacar la mejor parte de las personas. Pero podía llegar a ser muy hostil cuando él consideraba que no merecía la pena seguir fingiendo. Recuerdo un día en el que, harto de escuchar las vejaciones que un hombre propinaba a su hijo de tan solo 13 años al lado de la terraza de un bar, decidió interferir dando una lección al padre de cómo no hay que educar a un hijo. Si, está claro, ¿quién es él para meterse donde no le llaman? Pero él era así, odiaba la injusticia que el azar a veces nos asignaba. Y, algo que me llamaba mucho la atención es que siempre actuaba como si no tuviera nada que perder.

No le gustaba la hipocresía innecesaria, ¿porqué fingir por alguien que no tiene absolutamente nada que aportarte? Asimismo, nadie podía mentirle, sabía cuando la gente estaba actuando con él. “Las personas pueden llegar a ser tan ignorantes a veces…”, decía siempre.

Algo que siempre me sorprendió de él es que tenía oídos para todo el mundo, no tenía porqué escuchar la mayoría de las historias que los desconocidos le contaban, pero le encantaba hacerlo. Se sentaba en un banco cualquiera a ver la vida pasar, a veces hablaba con gente, otras simplemente parecía esperar que pasara algo. Hay una cosa que valoro mucho en él; nunca juzgaba a nadie sin estar totalmente seguro de que su juicio era el correcto. Sus pensamientos estaban presos por su silencio.

Solía decir después de sus sesiones de banco que pensaba que la gente se empeñaba en hacer que sus vidas parecieran una jodida obra de Shakespeare cuando realmente todo era siempre mucho más sencillo. Él dejó de creer en el amor. Y en muchas otras cosas…

Tenía un perro grande, parecía un cruce de pastor alemán, pero tenía el pelo muy largo y algo desaliñado. Antes él era el único que sabía lo que su dueño hacía por las noches. Jamás salía de casa después de que el sol cerrara su telón, decía la gente. Si surgía algún evento siempre tenía excusas razonables para evadirlo.

Sutil, educado, correcto, inteligente, temperamental y, ¿porqué no decirlo? Raro. Muy raro. Las pocas personas que entraron en su casa comentaban que era una persona llena de excentricidades. En el salón de su casa había un piano muy antiguo que seguramente ni funcionaba, varios instrumentos de percusión que parecían haber sido recolectados de todas las partes del mundo, un par de trompetas oxidadas y algún que otro instrumento de viento incompleto. Que yo sepa, él no sabía tocar ningún instrumento, pero sentía verdadera pasión por el arte. Sus estanterías estaban llenas de vinilos de música clásica y cientos de libros apilados, la mayoría obras de teatro que él mismo escribía e imprimía para sí mismo. Jamás publicó ninguna. Las paredes las tenía todas llenas de cuadros, algunos más elaborados que otros, pero todos tenían algo especial. En definitiva, su casa parecía un museo de culturas de todo el mundo.

Se conoce que su sueño era subirse a un escenario y hacer que todas las personas que le miraran sintieran lo mismo que él estaba sintiendo. Pero él sólo veía indiferencia, recelo, ignorancia y una cierta curiosidad morbosa hacia su persona. Se debía sentir tan sólo…

Pero bueno, el tema que nos trae aquí esta noche no trata sobre lo que todo el mundo sabe de él, sino de lo que lo que no saben.

Todas las noches de los últimos 15 años de su vida salía por la puerta de atrás de su casa para ayudar con comida, trabajo y algo de apoyo moral a grupos de inmigrantes e indigentes que salvaron sus vidas de la desesperación, la muerte por inanición, la drogadicción o el suicidio, gracias a él. Alguna de esas personas ahora son actores y músicos y están aquí esta noche con el resto de vosotros para que la gente sepa quién fue realmente la persona que les devolvió la vida, la esperanza, las ganas de seguir adelante… Para que la gente vea que nada es lo que parece y que quedarse con la parte superficial de las personas es un grave error. Y para que aprendan que todos deben su lado bueno a una pequeña parte de la humanidad, que como nuestro protagonista, regalan altruistamente sus horas de sueño a personas que les necesitan más que ellos a sí mismos.

Durante todo ese tiempo, su vida se iba consumiendo día a día. Tenía una enfermedad degenerativa que le detectaron hace ahora 17 años con esperanza de vida de un año. El resto del tiempo fue un regalo que él decidió invertir solidariamente en otras personas hasta que su vida se apagó del todo hace un año. Murió sólo. Desconocido por todos aquellos que le rodeaban y sin nada. Regaló su vida a su causa.

Y ahora que entendéis y conocéis un poco mejor su historia, ya podemos empezar con lo que hemos venido a hacer.

Ese es el perfil del personaje principal, cada uno tiene su guión y ahí está el escenario.

Que empiece la función.


Vanessa Sales Campos.

Miércoles, 25 de febrero de 2009. 19:52h.

Editado el 27 de Mayo de 2009. 1:09h.

viernes, enero 16, 2009

Dame un concierto




Habrá cientos de personas, probablemente miles, todos ellos con un mismo propósito; pasarlo bien. Muchos beberán en exceso. La gente te verá y oirá tus canciones. Quizá se sepan alguna letra de memoria. Reirán y lo pasarán bien.
Y tú seguirás frustrado porque nadie entiende nada. Pero no te preocupes, porque entre el medio del bullicio hay una persona que te mira, que te escucha. Que no se limita a ver y oír. Que si se sabe la letra es porque sabe de qué habla. Que te regala una sonrisa cómplice. Por esa persona merece la pena hacer un concierto. O cientos, o quizá miles. Si consigues llegar a esa persona puedes considerarte triunfador. No te preocupes por nada. Estaré en todos tus conciertos. Escuchándote. Entendiéndote. Haciéndote triunfador durante esos instantes que dure nuestro cruce de miradas. Convirtiéndote en el centro de mi universo durante el concierto. Y, por qué no, en el motivo de mis anhelos cuando acabe. Canta bien fuerte, canta sin miedo. Y cántalo todo, que yo estaré ahí para escucharlo.

Vanessa Sales Campos 14/01/2009 – 18:07

domingo, agosto 24, 2008

Hasta aquí

De nuevo, despierta ante mi vida, me vuelvo a ver sonreír. Satisfecha por el pasado e ilusionada con el presente. Ya no lloro por la soledad, me he acomodado en ella y hasta en ocasiones me resulta confortable. Mi felicidad ya no depende de nadie. Mi libertad ha sido directamente afectada haciéndose infinita y solamente controlada por mis principios y mi conciencia.

De nuevo, despierta ante mi vida, me veo tal cual soy. Tal cual he sido siempre. Vuelvo a tener fe en mi misma. Sin nadie que interfiera en mis decisiones. Ni en mis fracasos ni en mis triunfos. Vuelvo a apreciar las cosas vulgares desde otra perspectiva, como lo hacía antes. Ya nadie me cambiará. Ya estoy forjada. Endureciéndome. Permitiéndome mostrar indiferencia de vez en cuando.

De nuevo, despierta ante mi vida, me regalo una sonrisa de complicidad. He vuelto. Y esta vez para quedarme. Con todo lo que ello conlleva. Con mi generosidad y mi egocentrismo; con mi altruismo y mi soberbia; con mi complicidad y mi sarcasmo. Es lo que hay. Es lo que ha habido siempre, excepto durante mi letargo. Ahora estoy despierta ante mi vida de nuevo y le digo “hasta aquí” a mi huída involuntaria.

Wendy Night has come.

(…and the land is dark…)

Vanessa Sales Campos. 14/01/2009 – 18:41

Post-Reflexión 2

Estoy en el mismo sitio que hace algún tiempo, pero ha cambiado todo tanto… Es como si para mi se hubiese parado el tiempo y todo hubiera seguido dando vueltas. Es todo muy extraño. Apenas recuerdo nada. Me siento como si me hubieran soltado en medio de un bosque del que me han hablado pero del que no se nada. Sin brújula que apunte al sur. Sin un halo que me ilumine el camino. Sin un ápice de orientación.


Vanessa Sales Campos
Viernes, 8 de Agosto de 2008.

Post-reflexión


Todo me recuerda a ti. No lo puedo evitar y la verdad es que tampoco quiero. Me veo tan perdida que no se si reírme o llorar. Qué hago yo aquí ahora y por cuánto tiempo? Otra vez vuelvo a retomar mi vida donde la dejé. Durmiendo sola, llorando sola mis penas, delante de un ordenador, la única forma que tengo de desahogarme es esta. Y hasta que escriba el “hasta aquí” seguiré lamentándome, recordando, llorando, viendo nuestras fotos una y otra vez como si no tuviera nada mejor que hacer. Lo peor de todo es que ahora después de uno de mis ataques de tristeza, de rabia y de carencia de motivaciones, ya no tendré a nadie a quien ir a ver.

Vanessa Sales Campos

Jueves, 14 de Agosto de 2008. 20:35

Reflexión...


Qué diablos hago viendo fotos?! Porqué todo me parece tan vacío desde que no te tengo? Qué ha cambiado? Te echo de menos, joder. Te echo más de menos de lo que me pensaba. Creo que podré vivir sin despertarme cada mañana a tu lado. Creo que podré llorar sin que vengas a consolarme, creo que podré pasar sin jugar contigo y sin reírme a tu lado, pero no mientras siga existiendo esta canción y me recuerde a ti, coño. No mientras siga teniendo nuestras fotos. No sé cuando empezaré a curtirme ni cuánto tiempo más fingiré ser fuerte. No sé si quiero olvidarme de todo tan fácilmente. Y me ayudas a seguir adelante y a veces no quiero. Y a veces pienso que ha sido lo mejor y otras maldigo cada momento sola. Creo que seguiré andando sin rumbo, como he hecho siempre. Vacía. Aborreciendo a cada persona. Ahora estoy llorando y mañana volveré a sonreír por haber hecho lo correcto. No veo un futuro contigo, pero tampoco concibo despertarme cada día sin ti. Mierda.
No me gusta hacer compra para uno. Ni preparar cena para uno. Hace semanas que no ceno. No veo porqué hacerlo si no tengo ganas.
Y cantaré al vacío. No volveré a mirar a nadie como te miraba a ti cuando te cantaba. Conduciré sola como antes pero ahora. Muy diferente. Y te seguiré echando de menos hasta que me vuelva a hacer tan dura como cuando me conociste.
Y porqué estoy escribiendo todo esto ahora?... Por el mismo motivo por el que un día “decidí andar contigo”…
Y ahora me asomaré a la ventana y veré tu coche esperando, para que baje a tomar unas cervezas contigo y nos conozcamos. Luego cogeremos las llaves e iremos a la cañada. A hablar hasta las 6 de la mañana. Es todo genial. Me alegro de haberte conocido.

Vanessa Sales Campos
Lunes, 28 de Julio de 2008. 23:42

Crónica de una ruptura anunciada


De nuevo, despierta ante mi vida reflexiono y me pregunto: ¿Por qué nos damos cuenta de nuestros errores cuando ya es demasiado tarde para arreglarlos? Somos imperfectos, somos torpes. No aprendemos a vivir, ni a convivir. Quizá cuando seamos plenamente conscientes del presente podamos predecir el error antes de que ocurra. Quizá sea ese el problema. Pasamos la mayor parte de nuestra vida pensando en el pasado y no nos damos cuenta de que vivir es sentir el presente como el único momento que existe. O quizá el problema sea que no valoramos las cosas cuando las tenemos delante, solo las valoramos cuando ya han pasado de largo. Cuando ya han pasado tanto de largo que se hace imposible volver atrás para arreglarlo. Somos egoístas y egocéntricos por naturaleza. Y así nos estamos perdiendo una de las cosas más satisfactorias que existen; hacer felices a las personas que están a nuestro lado.

Martes, 21 de Mayo de 2008. 21:31h.

miércoles, noviembre 14, 2007

Y sonrió...

Ella tenía claro quien era yo, pero quedaban tantas cosas por decir…

Me cogió de la mano y me dijo que ella tenía una nieta que se parecía mucho a mí, a lo que yo le respondí que la conocía. Me dijo que se alegraba de que la conociera, que era una chica encantadora y que siempre la había querido mucho, que estaba muy orgullosa de ella.

Yo le dije que a veces me contaba cuando, de pequeña, le enseñaba canciones que le encantaba escuchar.

Me respondió que le encantaba estar con ella.

Le dije entonces que tenía una cinta con su voz para no olvidarla. Que también le encantaba el arroz con pollo que le preparaba siempre que iba a verla, las magdalenas para merendar, las fotos de sus familiares y antepasados en la porchada…

Sonrió.

Aproveché para decirle también, que su nieta siempre pensaba en ella, que la quería mucho, que siempre tiene ganas de verla.

Dijo que la visitaba a menudo (aunque por la tristeza de sus ojos pareció omitir que menos de lo que le gustaría)

Al captar el mensaje le comenté lo ocupada que ella solía andar siempre, y le alegré diciendo que le gustaba cantar, que algún día igual le escribía una canción y se hacía famosa.

Los ojos le brillaban de ilusión. Miró los dos lunares que tengo en la cara, en el mismo sitio que los tiene ella. Y mi madre. Y sonrió de nuevo…

No le dije que de pequeña rezaba todas las noches pidiendo morir antes que ella porque no soportaba la idea de verla morir.

Ahora, la niña que pedía deseos inocentes, escuchaba canciones, comía arroz con pollo y magdalenas y veía fotos ya ha crecido y ha asumido a la fuerza que todo es pasajero, todo se acaba perdiendo, que nada es para siempre… Que los recuerdos son la mayor posesión que tenemos. Lo único que es seguro.

Hasta que se pierden.


Vanessa Sales Campos
16/07/2007 21:18

Todo al siete negro


Todo al siete negro, -dijo- y las palabras sonaron como el ruido de toda una vajilla rompiéndose, por momentos parecía que hasta la música se había parado, no lo podíamos creer. Toda la noche en racha y cuando tenemos la suficiente pasta como para retirarnos con más del dinero que necesitamos lo apuesta todo al siete negro… ¿El siete negro? Se había vuelto loco. Estábamos perdidos.

Llevábamos días intentando conseguir el dinero, hasta que se nos ocurrió la idea del casino, era la forma más fácil de ganarlo, aunque también la más arriesgada, si perdíamos lo poco que nos quedaba podíamos considerarnos unos fracasados para el resto de nuestras vidas.

No podíamos dejar a toda esa gente sin comer por arriesgarnos así en un casino. Había una mujer llena de heridas que no tenía la culpa de tener que esconderse, un hombre que sabía más de lo que debía, una persona que decidió cambiar a una vida mejor, un niño que no era consciente de que sus padres eran unos jodidos descerebrados, un enfermo lleno de soledad, un anciano a quién nadie quería, y una mujer inmigrante sin recursos… De repente todo mi ánimo se vino abajo al acordarme de todas sus caras pidiendo auxilio. Nos habíamos comprometido.

No era la primera vez que intentábamos ayudar a alguien, aunque en los otros casos había sido en pequeñas dosis, en pequeños gestos. La verdad es que no se porqué nos habíamos metido en semejante berenjenal después de toda nuestra experiencia.

Hemos conocido a personas de esas por las que se te quitan las ganas de ayudar, a muchas de esas personas. Hemos conocido a grandísimos hijos de puta que jugaban con nuestras vidas como si fueran suyas, a gentuza a la que le hemos echado una mano, ha cogido el brazo y nos ha pasado por encima. De hecho, vivimos rodeados de este tipo de gente.

Puede que el único motivo que me impulsó a seguir fue el recuerdo de alguna sonrisa gratuita, algún gesto de cortesía o puede que la satisfacción de escuchar alguna palabra de agradecimiento. Quizá fue solamente un sueño.

Volviendo al juego se me ocurrió preguntar por qué había apostado todo al siete negro y me respondió algo tal como: “son siete las personas a las que queremos ayudar y su futuro será muy negro si no ganamos, he querido poner al azar entre la espada y la pared para que me diera un motivo para seguir. Si el azar no quiere que esas personas vivan bien, ¿crees que seremos nosotros quien lo cambiemos?”

Me quedé tan perplejo con su explicación que me di cuenta de que todavía sería más duro perder y darme cuenta de que todas nuestras vidas viven a la merced de una puta ruleta rusa.

Entonces y para mi sorpresa, mi amigo se giró de espaldas a la ruleta, con un cigarro en la boca y dijo; “vámonos, hemos ganado” apagó su cigarro en el plato de uno de los jugadores más ricos y miserables y salimos.

Y desde ese momento supe que nosotros siempre íbamos a ganar con nuestros Actos. Sin palabras voladoras y sin insignias. Desde el más profundo anonimato. Ganamos la satisfacción más grande que alguien puede tener. El don de salvar personas de la miseria, de la soledad y del hambre. Siempre que dependa de nuestras manos, tendrán un plato de comida en la mesa.


Vanessa Sales Campos
28/03/2007 23:16

miércoles, agosto 01, 2007

Suerte


Imagino que a todos les habrá pasado alguna vez estar en un supermercado, tener a una abuela delante en la cola que está tardando una eternidad en vaciar la cesta de la compra y pensar: “joder con la abuela, y yo aquí esperando por una puta barra de pan…” y cambiarnos de caja.

Creo que también es bastante común ir conduciendo e ir a parar detrás del coche más lento del mundo en un tramo de dos carriles en una vía de doble sentido. Y, ¿qué hacemos? Meter presión pegados al culo del coche, haciéndole luces y si fuera necesario meterle un par de pitidos en la oreja para que se dé cuenta de que la carretera es de todos.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas que trabajamos de cara al público cuando tenemos mucho trabajo, estamos muy agobiados y llama una persona intentando explicarte algo para que puedas ayudarle y no sabe cómo hacerlo. ¡Qué pesados! ¿Son cortitos? ¿Verdad que irrita y necesitas hablar mal para que acabe rápido?

Quizá sea más común a todos el caso de la cola de un banco o del médico ¿Quién no se acuerda de todos los familiares del que no hace más que preguntar y te tiene toda la mañana esperando? Qué falta de consideración por los demás…

Me cago en todos vosotros, en todos los que estáis de acuerdo con lo que acabáis de leer, me cago en toda la gentuza que ve a una abuela vaciando la cesta en el supermercado y tiene cojones de quedarse mirando en vez de vaciársela para evitar que haga esfuerzos con unos huesos, cuyo destino más probable e inminente será partirse. Me cago en todos esos putos seres llenos de indiferencia, de ignorancia absoluta. No dejarían de ver si les pusiéramos unas gafas opacas a todos ellos.

Me cago en la basura de gente que pega el morro de su coche al culo del de un conductor cauto que seguramente no correrá tanto como ellos porque prefiere llegar a costa de lo que sea, aunque por ello llegue 10 minutos tarde. O dos horas. Quizá tenga el coche averiado. O a lo mejor presenció un accidente y tiene pánico a la velocidad porque inútiles como tú le recordáis cada día el momento exacto en el que vio morir a su hijo mayor por culpa de un degenerado al volante. Puede que sencillamente vaya lento porque se siente más seguro, o para joder al de atrás, ¿y qué? ¿Te sientes mejor si le jodes un poquito, por si acaso? Es una persona la que va dentro y como cada uno de nosotros tiene su historia, su vida, su rutina. Recuerda que no eres absolutamente nadie para interferir en ella. Nadie.

Me cago en la gente que trabaja de cara al público y cuando se agobia habla mal a todo el mundo. Llevo años siendo la cara y la voz de alguna que otra empresa y jamás he puesto una mala cara o he dicho una palabra más alta que otra a una persona solo por tener un mal día. Porque a nadie le importa si yo he tenido un mal día, tengo la regla o soy una reprimida sexual. A nadie. La gente llama para informarse y tu trabajo es hacerlo. Si no te gusta tu trabajo, vete a la puta calle, pero no jodas.

A todos los que maldecís a la gente que pregunta en el médico o en un banco; me cago en vosotros. Puede que la persona no se entere muy bien de algo, que quiera tenerlo todo claro y que una parte muy importante de su vida vaya en ello. Puede que no tenga otra cosa que hacer. Lo más probable es que si, que no le apetezca perder el tiempo allí. Y querido infiltrado en la armonía, ¿realmente crees que tu tiempo es más valioso que el suyo? Uhm…

Desdichados productos de la sociedad actual, recordad que tratáis con personas a diario, con personas generalmente civilizadas que tienen su propia vida, sus sentimientos, sus malos y sus buenos recuerdos, sus momentos de placer, sus momentos de amargura, su futuro, su presente. Quizás sean unos grandísimos hijos de puta, pero si vais a interferir en sus vidas hacedlo de una forma sutil y sin dejar huella a poder ser. Para dejar huella ya estamos nosotros, seres que nos dedicamos a sacar sonrisas, a ver todos y cada uno de los matices que una persona posee, a llegar al fondo de las personas intentando sacar lo mejor de ellas. Solamente cuenta la intención con la que se haga. Aunque a veces hagamos daño, aunque a veces gritemos, nos enfademos o nos pongamos tristes, no es sino el fruto de ver vuestra intervención en un mundo que ya se nos fue de las manos hace algún tiempo…

Suerte.

martes, julio 18, 2006

Magia

Con un nudo en la garganta y la mirada húmeda escucho la voz de la inocencia clavada cual estaca en mi corazón. Retumba en mi cabeza esa emoción, esa ilusión tan desmesurada.

Recuerdo, de niña, cuando el día 6 de Enero de cada año, apenas entraba el primer rayo de luz por mi ventana, me levantaba nerviosa y excitada, me ponía mis zapatillitas de peluche de ir por casa y con los ojitos brillantes de la emoción iba corriendo a despertar a mi hermano: "¡¡Tete, vamos a ver si han venido los reyes!!" Él siempre me respondía: "Mira a ver si han venido y me avisas" Y yo, desbordando ilusión y con los ojitos abiertos como platos, asomaba la cabecita por la puerta del comedor y volvía corriendo: "¡¡Tete, hay muchos regalos, corre!!" E íbamos corriendo a abrirlos.

Uno a uno la ilusión iba creciendo. Nos mostrábamos los regalos maravillados porque la magia de los reyes había acertado de nuevo con todo lo que nos gustaba. También nos traían un poco de carbón, pero a mi me gustaba.

Siempre, después de abrir los regalos, felices y exaltados íbamos a despertar a los papás para avisarles de que los reyes también les habían dejado regalos a ellos y para enseñarles los nuestros.

Qué bonita la forma tan inocente con la que les llenábamos la cama de juguetes. Y qué forma tan entrañable de hacerse los sorprendidos...

Ese día era una locura, después de desayunar chocolate todos juntos, la casa se llenaba de alegría con dos personitas de medio metro en batín y con zapatillitas de peluche correteando todo el día por el pasillo y con los papás satisfechos por la felicidad tan pura que nos habían regalado.

Recuerdo también el primer año que me tuvo que despertar mi madre a medio día, cansada de esperar que me levantara para abrir los regalos que con tanto cariño había preparado de madrugada.

Ese día, cuando abrí los ojos, ya no brillaban. Ya no había inocencia, ni emoción. Había perdido la ilusión y entristecido la de mis padres. Lo que pasó ese año, pocas personas lo saben.

Ahora, desde hace un par de años y después de aprender y comprender que la ilusión existe también en los márgenes de la inocencia, me levanto de nuevo temprano, antes que nadie, para ver los regalos y preparar mis regalos para mi hermano y para mis padres. Después despierto a todos para que juntos, abriendo los regalos, nos vuelvan a brillar los ojos por la emoción altruista que desprendemos.

Ya no tengo 5 años, ni zapatillitas de peluche ni batín rosa, pero si conservo esa sonrisa, las ojeras por dormir poco y el pelo despeinado de recién levantada.

A veces acertamos con los regalos, otras no, pero no importa, es lo menos importante cuando, la ilusión y el cariño que se respira es tan grande, que no hay tiempo, suceso o evento que estropee esa muestra de afecto que tantos recuerdos y alegrías nos trae en esos momentos.

Queridos reyes magos: Este año me pido conservar para siempre a mi familia unida. Me pido conservar para siempre a mi lado a las personas a las que más quiero.

Y a la magia.



Vanessa.

martes, abril 25, 2006

Sobre cómo decidí andar contigo...


...recuerdo aquel día en el que después de uno de mis ataques de rabia, tristeza y de carencia de motivaciones, solamente quería verte. Esa noche fue importante. Decidí ignorar una de las grandes presiones que había tenido durante toda mi vida y hacer 80 km. de madrugada para ir a dormir contigo. Cuando llegué entraste a mi coche y todó cambió. Las nubes fueron desapareciendo. Y nos pusimos a hablar. Y hablando y hablando, nombramos aquella Canción. La que solamente sonaba en momentos especiales de nuestras respectivas vidas. Solamente en momentos especiales. Nos mirábamos y cada vez que nuestros ojos se encontraban, nos unía una conexión más fuerte. Estaba, como tu decías, en paz. O como yo decía, libre. Libre y en paz. Fue en uno de esos momentos cuando decidí poner la radio. Por el tema de unir mi pasión por la música al momento.
Creo recordar que estuvimos callados unos minutos. Hasta que acabó aquella Canción que estaba sonando. Nos miramos sorprendidos, sonreímos cómplicemente y subimos a casa.
.
También recuerdo con claridad nuestra primera cena íntima. La noche de los detalles. Después de cenar propuse jugar al juego de las preguntas abstractas-respuestas subjetivas. Puse como ejemplo la última pregunta que me hizo una persona de la que ya no recuerdo ni su mirada; ¿Te enamorarías de las estrellas?
Todavía recuerdo mi respuesta. Genuína, claro. Era una respuesta muy personal. También recuerdo la tuya. Y olvidando una, recuerdo la de los dos.
Dejamos hablando solos a nuestros ojos...
.
Cómo olvidar también la noche en la que estábamos jodidos porque nuestra muela de abajo del fondo a la derecha, estaba creciendo y en consecuencia se nos había inflamado un trocito de carne. Pero no hablaré de eso ahora.
.
Prefiero nombrar un par de detalles de nuestro primer viaje juntos. Ya sabíamos cual era nuestro número, el de cada uno durante toda su vida (nº de la suerte para los supersticiosos) cuando, nada más ver el cartel en el que quedaban 77 km. para nuestra salida, decidí mirar los kilómetros que llevábamos de viaje. 777,77 km. Íbamos en autopista. Cada segundo, la última cifra del cuenta-kilómetros cambia. Pero yo no lo miré en el segundo de antes, ni en el de después. Lo miré en el mismo instante en el que todo a nuestro alrededor apuntaba hacia nosotros. Alguien nos estaba señalando. A los dos a la vez.
.
También es curiosa la forma en la que actuas en mis ataques de rabia, de tristeza y de carencia de motivaciones. No te sorprenden. A mi tampoco, claro. Solo hay algo que, casualmente, nos sorprende a los dos: Las Sincronías.
.
.
.
...y ese es uno de los motivos por los que estoy contigo...
.
.
.
.
Vanessa Sales.
.
25/04/2006

miércoles, febrero 22, 2006

Asier Vega


Asier: – ¿En qué piensas?

Vanessa: - En cómo has hecho que crea que aquellos animalejos de color gris y rabo rosa nos acompañarían hasta el final y jamás nos traicionarían.

(En cómo te anhelo)

En cómo me coges de la mano sutilmente y me guías cuando ya he dejado de creer que encontraría un camino.

(En cómo acaricias mi alma con tu ternura cada vez que tus ojos me miran)

En cómo infravaloras los muros que me rodean y los atraviesas sin esfuerzo para entrar cuando quieres.

(En cómo me proteges con tu presencia)

En cómo provocas mi sonrisa a cada instante incluso cuando pensaba que ya no recordaba cómo se hacía. Y en cómo no esperas nada a cambio.

(En cómo me gustaría amarte y no puedo)

En cómo te dedicaría un acorde con las notas de mi existencia y te brindaría mi triunfo…

Asier: - Vaya... No sé que decir...
.
Vanessa: - No digas nada Pablito, mejor no digas nada...
.
.
Vanessa. xD

martes, agosto 30, 2005

Mirando al mar



Cada beso me sabe mejor
pero me hace más daño
Y prefiero morir de dolor
a olvidarme de tus labios

Y recuerdo tus abrazos
y me duele no tenerlos
Pero antes que olvidarme de tus brazos
prefiero morir de dolor

No se si habrá forma de expresar lo que me haces sentir
pero ante el dolor de olvidarte, sin duda prefiero morir...

Prefiero morir de dolor ante tus ojos
a prescindir de tu olor, de tu mirada, de tus ojos.
Moriría solo por saber que estás allí
y que no podría volverte a ver sonreir.

Cuando siento tu calor
lo demás está de más
y prefiero morir de dolor
al olvidarnos abrazados... mirando al mar...

Prefiero morir de dolor ante tus ojos
a prescindir de tu olor, de tu mirada, de tus ojos.
Moriría solo por saber que estás allí
y que no podría volverte a ver sonreir.


A Javi.

Vanessa Sales.


martes, julio 26, 2005

Mañana te miraré a los ojos


Ahora mismo te explicaría que me siento fatal,

pero probablemente me entenderás mal,

te explicaría que nada ni nadie me puede ayudar,

pero mañana, volveré a disimular

Mañana te miraré a los ojos,

cuando me preguntes como ando,

a lo mejor me hace reir,

o a lo mejor te contesto llorando

Y cuando me siento bien intento bajar hasta ti,

y cuanto más bajo, más sola, más me separo de mi.

Mañana te miraré a los ojos,

y me hará sentirme susceptible,

a lo mejor te dejo pasar,

o a lo mejor te cierro, es posible

Creo que voy a volver a mi camino,

de donde nunca debería haber salido,

y a lo mejor con suerte conoceré a una persona

que me quiere, que me entiende, pero que no me cuestiona.

Mañana te miraré a los ojos

y por fin dejaré de sufrir,

porque el vacío de mi mirada,

deja de subsistir, para aprender a vivir.

miércoles, junio 01, 2005

Mejor a tu lado

No es tan fácil escribir
a una persona en un papel
No es tan fácil lo que queda por hacer

No es tan fácil el decirte
estamos juntos, sin creer
No es tan fácil si sabemos
que lo vamos a perder

Es más fácil dibujar
a una persona con su piel
Es más fácil, si lo podemos hacer

Es más fácil el decirte
estamos juntos si me ves
Es más fácil si pienso
lo que te puedo querer...

***Es perfecto si sentimos
que este momento es nuestro,
es perfecto si vivimos
siempre juntos, cuerpo a cuerpo

Lo mejor es que luchemos
por nuestro gran encuentro
que juntemos nuestras manos
y jamás las separemos***

No es más fácil negar un amor reprimido
que luchar hasta haberlo conseguido,
ni es más fácil soñar,
lo que despierto habrías perseguido...

***Es perfecto si sentimos
que este momento es nuestro
es perfecto si vivimos
siempre juntos, cuerpo a cuerpo

Lo mejor es que luchemos
por nuestro gran encuentro
que juntemos nuestros labios
y jamás los separemos...***


Vanessa Sales Campos

Empezada el día 08/02/2005 a las 2:00 AM y acabada... el 31/05/2005 a las 11:45 PM

Me falta inspiración... =)

Si luchas puedes perder, si no luchas... Estás perdido.

Qué hacer cuando te sientes hundido, tocando fondo, sin saber cómo y porqué has llegado ahí?
Qué hacer cuando intentas subir y todas las cuerdas a las que intentas sujetarte se van partiendo una a una?
Qué hacer cuando esos ojos, ignorantes, no paran de mirar extrañados, ofensivos, incapaces de entender que estás ahí y que no hay ningún motivo. Incapaces de creer lo que ven porque sus cerebros les limitan.
Sientes tristeza sin saber porqué la sientes, el no saber porqué la sientes te lleva a la rabia, las miradas absurdas y prescindibles te llevan a la desesperación y la incapacidad para librarte de todo lo anterior, te lleva a la ansiedad.
Y bueno... Qué hacer? Pues básicamente nada, sencillamente lo único, esperar. Que voluntario o no, es lo que hay. Esperar alicientes, ilusiones y sueños que te saquen de ahí de la misma forma que has entrado.
Eso si, no esperes milagros, que una vez te hayas dado cuenta de que esos alicientes, ilusiones y sueños son más irreales que tu propia estancia en la mierda, volverás a caer una y otra vez y así sucesivamente. Hasta que asumas que la mierda es tu sitio y empieces a hacerla confortable, o bien hasta que te canses de compadecerte y tu mismo crées una escalera para subir, ignorando todo lo perjudicial que te rodea que crees que te impide hacerlo e ignorando todas esas miradas que antes compadeciendo y ahora envidiando, siguen acechando por todas partes como sucias ratas, esperando que caigas cuales buitres esperan su carroña. Tu eliges. Yo, por mi coño, que esos buitres hoy no comen. No conmigo.

"Lucha siempre por tu causa, aunque sea una causa perdida, porque solo los peces muertos, siguen la corriente del río..."


Vanessa Sales Campos.

31/05/2005

domingo, mayo 15, 2005

Piedad...

Un día, tuve que decir adios a una persona que rozó mi corazón con su ternura, con su bondad, con su resignada inocencia, ocultando su apenas perceptible pero inmenso dolor tras una imagen sobria, delicada e incluso en cierto modo, ignorante.
Era una persona que derrochaba amor sin esperar nada a cambio. Que por cada poro de su piel derrochaba cariño.
Esa persona consiguió llegar en mi hasta un punto donde pocas personas lo han hecho.
Y lo hizo sin más, siendo ella misma, con su voz y con su mirada, a veces perdida y a veces centrada en el vacío de su ilusión.
Esa persona caminaba por inercia por un camino empedrado que no le llevaba a ninguna parte, más que a seguir caminando, sin un destino, sin una ilusión. Pero caminaba porque sabía que no tenía otra opción mejor.
Ella jamás leerá esto, pero esté donde esté, sabe que me enseñó a mirar la vida con otros ojos y que desde entonces y muy a pesar de todo, se que todavía quedan personas con las que contar, para lo que sea, aunque no tengas nada para darle a cambio, más que tu misma persona...

Gracias Piedad.

23/03/2005

lunes, marzo 07, 2005

...a Mi MaDRe...



Quisiera escribirte la canción más bonita del mundo,
pero no hay palabras que aún con toda la esencia de su significado,
igualen la magnitud de mis sentimientos, tan privados, tan profundos,
que si hubiera forma capaz de expresarlos en papel, se arriesgarían
a ser dañados o juzgados subjetivamente por algún insensato que,
bien por su ignorancia, o bien por su indiferencia o sus prejuicios, pudiera
mancharlos con la suciedad de su conciencia, reprimida y furiosa por su anhelo descuidado.
Así que, si tuviera que ponerle unas palabras a lo que siento la necesidad de expresarte, creo que me aproximaría bastante con las siguientes:

"Te ofrezco humildemente todo mi yo, porque tu me has dado lo más grande,
tu creaste mis cimientos y los cuidas y los mimas cada día, cada momento,
habiendo formado así todo un monumento de sentidos, que en su más sincera gratitud, se ha tomado la libertad de crear, para ti, su amor...

Vanessa.

sábado, marzo 05, 2005

Mi ToDo...

Siento que sin ella, mi futuro estaría nublado eternamente
por el desconcierto de la ausencia de ilusiones, de luchas, de pasiones...

Siento que mi creatividad y mi inspiración se verían truncadas
por la impotencia para ser expresadas.

Siento que habría una falta de estímulos en mis sentimientos
que me impediría soñar, crecer, vivir...

Siento que mi vida dejaría de ser mi vida si me falta mi ser, mi esencia,
mi todo...


Vanessa.

martes, marzo 01, 2005

¿Adios?... ¡Hasta luego!


25 de Octubre.

Aciago día en que las últimas ánimas de mi mente infeliz se desvanecieron.

Delicado cuerpo. Virus asesino de procedencia incierta. Muchos años por detrás. Suspiro...

El tabaco. Esa hierba asesina que te corroe por dentro, cada vez más, matándote, hasta dejarte sin entrañas. Te engancha. Te mata.

El triste otoño frío en que las hojas caen arrastradas por el viento y por la vejez, se rompen. Desaparecen. A miles. A millones. La ves un instante y cuando la quieres volver a ver ya no está. Ya se ha ido... Ya se ha muerto.

Y es entonces cuando te das cuenta de que no hay nada para siempre y es entonces cuando sientes que no te queda nada. Maldices todo lo que hay por maldecir, despiertas cada mañana pensando en que habría pasado si...

Y te preguntas: ¿qué hago? y un inquietante, frío y tétrico silencio te responde diciéndote: - ve con él - y tu, con el cuchillo en la mano y apuntando hacia tu corazón dispuesta a marchar al infinito, te pones a pensar en tu madre, tu padre, tu hermano... e incluso en tu gato negro, que está ahí, mirándote con los ojos cristalinamente brillantes, llenos de vida. Siempre ha estado ahí. Siempre han estado ahí. ¿Cómo los vas a dejar en un momento así?

Y entonces te vuelves a preguntar: ¿qué hago ahora? Y escuchas la cálida y suave voz de tu madre llamándote: ¡Vanessa!

Entonces, durante un instante se te aparece una iluminación de esperanza y piensas: la vida sigue para mi y para todos los demás, quizá todo pueda seguir igual al cabo de un tiempo. Y así pasas una semana, dos, tres, cuatro, ¿cinco?...


27 de Noviembre.

Aciago día en que las primeras ánimas de mi mente infeliz se desvanecieron.

Extraña muerte de extrañas causas. Unas escaleras infinitas hacia arriba. Llegas al final temblando por lo desconocido. Miras. Puedes distinguir unas manos entrelazadas, una cruz, un traje oscuro...

De repente, todos los llantos que oías de fondo desaparecen. Estás sola ante la muerte. Ves en ella a la persona que tu quieres. Te acercas. Te acercas más. Paso a paso. Quieres besarlo, de hecho, vas a besarlo. Ahora estás frente a frente con la muerte. Mis ojos se ciegan ante la inquietante tranquilidad de su imagen.

Te aproximas más y vas notando más frío y más palidez. Es un sentimiento indescriptiblemente extraño. Paras a un centímetro de la muerte. Entonces te empuja hacia atrás muy fuerte, casi te caes, tu cerebro impulsa lágrimas hacia el exterior.

Te ha hecho falta llegar hasta ahí para darte cuenta de que lo que tu querías no estaba ahí, lo que realmente tu querías se había ido y solo te había dejado un pálido y frío cuerpo al cual tocar, besar y llorar. Algo que no era cierto.Porque lo que realmente tu querías era el alma, la mente, la vida...

He sentido la muerte en mis ojos, en mis labios y en mi corazón.


Vanessa Sales Campos
28/11/2000

sábado, febrero 26, 2005

Mi CuNa... aNeXo.

Otra noche más, mis calles y yo hemos contemplado de nuevo el crudo invierno juntas. Enfrentándonos a él, seguimos hacia nuestro destino con sobriedad, con decisión e incluso con indiferencia resignada.

Otra noche más, yo, una de entre tantos millones, y mis calles, otras de entre otros tantos millones, miramos al infinito imaginando la minúscula magnitud de nuestros grandes momentos.
Miramos ilusionadas hacia algún lugar donde hay alguien para el que tanto ellas, como yo, lo somos todo, si ya no por un recuerdo,
por un deseo...

Vanessa.

martes, febrero 22, 2005

Mi CuNa...

"Paso a paso, por aquel viejo pueblo y con el único sonido de los lejanos ladridos de un perro, escuchaba sus pasos al tiempo que fluían eternos recuerdos por su cabeza.
El frío acompañaba a aquella noche abandonada por sus ciudadanos, creando todavía más, una imagen tétrica del lugar...
Tétrica para todos menos para ella, que día tras día recorría aquellas calles vacías, frías, sobrias, pero familiares...
Las calles que le habían acompañado durante toda su vida.
Era el único lugar que le hacía sentir con sus miradas.
En cada rincón, en cada árbol y en cada casa, había dejado su huella,
con un recuerdo...

Vanessa.

Wendy Night has come

Hola a todos y ante todo bienvenidos a mi blog.Mi intención es solamente que disfruteis con mis relatos, con mis historias, con mis canciones, con los relatos, las historias y las canciones que las personas que quieran escribir, escriban y por supuesto con la opinión o los comentarios que tengais, sean como sean, pero ante todo que sean sinceros y con total libertad de expresión por supuesto ;)

Así que sin más, un saludito y a disfrutar...


Vanessa.